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jueves, 14 de mayo de 2015

ATLANTIS: EL IMPERIO PERDIDO


      Atlantis: el imperio perdido (2001) es una película de animación del tipo steampunk, basada en la historia de los hermanos Bryze y Jackie Zabel, dirigida por Gary Trousdale y Kirk Wise.


  Un joven aventurero e inexperimentado se convierte en la clave para resolver un antiguo e inquietante misterio cuando se une a un grupo de temerarios exploradores decididos a encontrar el legendario imperio perdido de la Atlántida. El protagonista de esta película es el inocente y a la vez atrevido Milo Thatch, un cartógrafo de museo que sueña con terminar la investigación que empezó su abuelo, un famoso explorador ya fallecido. Un diario, perdido hace mucho tiempo, sale a la luz y revela nuevas claves sobre la localización. Un excéntrico multimillonario decide financiar una expedición. Milo consigue llevar al Capitán Rourke y a su equipo a este desconocido reino submarino. Pero lo que van a encontrar supera todo lo imaginable y desencadena una serie de acontecimientos muy peligrosos que sólo Milo podrá resolver.

    Creo que es de las películas más infravaloradas de Disney, si no la que más, teniendo en cuenta lo buena que es y lo poco que se la tiene en cuenta. La propuesta en sí del filme, sabiendo quienes son sus directores, es un clímax artístico de madurez absoluta. Kirk y Gary necesitaban ir más allá del clasicismo extremo (y perfectísimo) protagonizado por Bella o Quasimodo, necesitaban romper con la redondez de las formas y decir adiós a las palabras cantadas. La animación tiene ese plus de riesgo estético, como Hércules, que merece toda mi admiración por su espíritu evolutivo. Creo que Atlantis es una de las películas más adultas e interesantes de Disney, con diferencia. Un homenaje en mayúsculas al cine de aventuras que el mismo Walt amaba y produjo en sus días de gloria. Me encanta su guión, su ritmo, la profundidad de los personajes (¿Cuándo unos secundarios tenían tanto background como toda la entrañable troupe que acompaña a Milo?). 

Y qué decir de su BSO... Creo que James Newton Howard hizo una de las composiciones instrumentales más ricas y bellas de todas las películas de la casa.





viernes, 13 de marzo de 2015

Mamma Mia!

Mamma Mia


Mamma Mia! es la versión en cine del musical de teatro dirigido por Phyllida Lloyd y escrito por Benny Andersson y Björn Ulvaeus. El musical fue creado una década antes por Catherine Johnson. Tanto la película como el musical están basados en canciones del famoso grupo ABBA. La trama de la película gira en torno a Donna, una madre soltera cuya hija Sophie, con veinte años, acaba de conocer a su príncipe azul, Sky, y ha pedido la boda de blanco que siempre soñó.Pero el pasado de Donna empieza a complicar las cosas. Mientras lee distraídamente el diario de su madre, Sophie se tropieza con tres amantes, cualquiera de ellos podría ser su padre. Sophie decide poner fin a su incertidumbre para saber cuál de ellos es su padre invitándolos a su boda sin que su madre se entere.


Desproporcionadamente teatral, precisamente por ello, el "Mamma mia" versión cine se impone como una película muy bailable, autodefiniéndose más como un karaoke polifónico y no interactivo que como un relato fílmico en términos convencionales. Los números musicales no abandonan su papel tradicional de elementos vertebradores del relato, de puntos de inflexión dramático-románticos, pero tienen también la función de recreos bailados en plan homenaje desmelenado a la banda sueca. "Mamma mia" salta de canción en canción, como buscando en toda la acción para enchufar el jukebox y ponerse a dar botes de alegría. 


De esta película es destacable el tratar tantas situaciones dramáticas y exageradas con tanta emoción y alegría, pero no porque las canciones estén precisamente hechas a medidas. Eso sí, el filme contiene un puñado de coreografías de lo más cool, en las que da gusto ver a Meryl Streep perdiendo la vergüenza con tantísimo estilo, certificar que Pierce Brosnan es un actorazo de esos que pueden con todo lo que le echen o que la jovencísima Amanda Sayfield tiene potencial estelar incalculable. "Mamma mia" es una película fiesta, donde todo Dios parece estar pasándolo en grande. El buen rollo es contagioso, las canciones son lo más de lo más y el empeño por perfilar el show como una colorista parodia hortera del musical tradicional son maravillosos.